El segundo número de "El Grito del Pueblo" va a tener notas muy copadas.
Una entrevista a Hernan Yaber, Presidente del Tenis Club Correa
La sección "Mano a Mano" esta completa por una charla intima con una persona alcoholica que cuenta su experiencia y da consejos.
Estuvimos en la obra teatral "Asi no, Argentina" y charlamos con el director Alejandro Acosta.
Tambien las notas mas polemicas a nivel nacional: Como termino el corte de los asamblesistas de Gualeguaychu, la represión en Bariloche y un homenaje a los 75 años de la muerte de Carlos Gardel.
Tambien realizamos un informe por el Día del Periodista, donde cuenta todo el conflicto en la prensa rosarina.
Los juegos, la cartelera rockera rosarina y el comic realizado por el Perverso Polimorfo siguen en pié.
La sección de notas de opinión se agrega para esta tirada.
TE LA VAS A PERDER !
jueves, 24 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
NOTAS DE OPINION
Esta parte del blog, esta dedicada exclusivamente a las personas que quieran dejar su aporte en la revista. Desde comentarios, sugerencias, opiniones que salgan publicadas en la nueva sección de la revista donde pueda expresarse.
Desde ya muchas a todos aquellos que apoyaron el proyecto.
Desde ya muchas a todos aquellos que apoyaron el proyecto.
lunes, 7 de junio de 2010
A 18 años de su muerte !!!
A 18 años de su muerte
La voz que nunca va a callar
Uno de los máximos representantes de la música popular argentina partió un 23 de Mayo y esta es una simple forma de recordarlo. Un resumen sobre la vida del mayor exponente folclórico nacional.
Muy lejos de su ciudad natal y con el nombre cambiado, Héctor Roberto Chavero terminaba con su humilde vida un 23 de Mayo de 1992. Su voz cargada de aliento y peregrinaciones, represento al país por todo el mundo sin querer hacerlo. Una frase que leyó de un libro de Federico Nietzsche y que siempre la mencionó, es que: “los acontecimientos más grandes no son los mas ruidosos, sino nuestras horas mas silenciosas”.
A los trece años arrancó a escribir su primera monografía sobre los Incas. Como era una persona muy tímida e introvertida, la firmó con el nombre de dos grandes caciques, que sin saber su significado, sería “Has de contar, narraras”. Su seudónimo oficial era llamado Atahualpa Yupanqui.
Su padre trabajó en los ferrocarriles, y gracias a sus viajes como acompañante le sirvieron para enriquecerse musicalmente. No solo se destacó con el violín y la guitarra, su gran vocación por la escritura lo hizo trabajar como director de un diario, donde realizo las tareas de redactor y corrector. El artista siempre privilegio el silencio antes que el ruido, y es por eso que llego a Buenos Aires en 1923 y solamente duro cuatro años.
Una vez que decidió abandonar la ciudad se refugio en los paisajes del norte argentino. Sus aventuras por la provincia de Jujuy perdurarían siempre en el espíritu poético de Yupanqui, donde el silencio y la cultura indígena marcaron profundamente sus libros y canciones.
Tras participar de una rebelión frustrada en apoyo al entonces presidente derrocado, Hipólito Yrigoyen, huyó a Uruguay como exiliado en 1932. Dos años más tarde, una vez dictada la amnistía para los radicales que luchaban contra el régimen conservador, regresó a su patria donde se instaló en Rosario. Luego volvería a Uruguay en 1948, y nuevamente perseguido y torturado por la coyuntura política.
Después de la segunda vuelta por el país vecino siguió viaje hasta Francia, lugar donde siempre se encontró con el mismo y fue reconocido como un excelente músico por todas las celebridades.
"Los rencores ensombrecen el alma. Yo prefiero no mirar nunca hacia atrás y seguir trabajando en silencio. Intento no poner sombras en los caminos de los estudiantes de la vida". Con esta frase intenta demostrar que no guardó rencor ante las lesiones sufridas durante los tiempos de Perón y desviar los recuerdos de una etapa muy dolorosa de su vida.
Al regresar de Europa las persecuciones contra el artista continuaban. Al gobierno de facto del 1955 le molestaban mucho los versos de testimonio social, y es por eso que Yupanqui tiene que esconderse en una casa de Cerro colorado, al norte de la provincia de Córdoba.
Dadas las condiciones políticas que imperaban en la Argentina, decidió a partir del 67 afianzarse nuevamente en París. Donde no solamente hizo muy buena relación con Daniel Viglietti (músico uruguayo exiliado), sino que también se hizo amigo de Pablo Neruda y musicalizo el poema de Julio Cortazar “El árbol, el río, el hombre”.
Es lamentable decirlo, pero como tantos compatriotas suyos, Atahualpa Yupanqui fue más reconocido en el extranjero que en su propio país. Son muy pocos los argentinos que saben que sus trabajos forman parte de los libros de texto en las escuelas francesas. Que en 1985 fue premiado en Alemania Federal como el autor del mejor disco grabado por un extranjero. “Por algo en Argentina a mi me dijeron que soy un cantor de cosas olvidadas. No es lo importante que se sepa de mi, lo fundamental es continuar con el aporte a la cultura nativa desde el punto de vista tradicionalista, criollista y folclórico”, frase que tiro alguna vez el músico.
Su arte fue llevado a los lugares más recónditos del planeta, desde tocar una chacarera en Japón, a cantar una vidala para el pueblo israelí. Su infinita humildad le hizo rechazar la invitación para tocar en 1988 en el homenaje que, por sus 80 años, se le tributó en el Teatro Colón: 'No puedo tocar en el mismo lugar donde tocó Andrés Segovia, y menos con mis manos así afectadas por la artrosis".
Una noche en Nimes, a 800 Km. de Paris, había sido programada una presentación de Yupanqui junto al bandoneonísta Rubén Juárez. Durante la fiesta el músico sale caminando con su bastón a “respirar aire puro” y va hasta el hotel. Allí, en su habitación, se quedó dormido para siempre.
"Cuando muere un poeta, no deberían enterrarlo bajo una cruz, sino que deberían plantar un árbol encima de sus restos. Así lo pienso yo, por cuanto, con el tiempo, ese árbol tendrá ramas y un nido donde nacerán pájaros. De ese modo, el silencio del poeta,se volverá golondrina", deseo del maestro
PROVIENE DA ITALIA
La idea de que salga una revista en el pueblo estaba decidida, mientras los acontecimientos ocurrían las notas se iban redactando. Las ganas de que el primer número esté en la calle superaban a las de un niño antes de ir a jugar al parque. Y la esperanza de que el proyecto salga exitoso, se comparaba con la ambición de un delantero en meter el gol del campeonato. Todo iba encaminado.
El apoyo de los comercios que se fueron prendiendo a la iniciativa, motivaron a que esta idea salga adelante. Hay que valorar que no es el mejor momento del país, y la situación financiera, puede que no sea la más propicia a invertir en publicidad. Seguía marchando por buen camino.
Todo era color de rosa hasta que faltaba uno de los temas principales. Un nombre, la frase, una oración o cualquier palabra que identifique ésta nueva iniciativa. El objetivo fundamental era que represente algo histórico, que sea en honor a alguien o sobre algún hecho del pasado.
Entre idas y venidas diferentes versiones pasaron en la tapa. Desde “La heredera de Rodolfo”, referida a Walsh, conmemorando a uno de los periodistas mas grande de la historia argentina y desaparecido durante la dictadura. A sonar en algún momento “La eternauta del pueblo”, haciendo alusión al comic creado por Héctor Oesterheld, guionista que no aparece desde 1977 durante el “Proceso de Reorganización Nacional”.
Mientras los días pasaban, cualquier frase podía estar a la cabeza de este nuevo emprendimiento cultural. Pero solamente una, era la que se llevaría todos los trofeos. Si bien sale de uno de los cerebros abiertos de la década del `40, su autor no es argentino. Como los dos muchachos nombrados anteriormente, este también fue una molestia para los gobiernos totalitarios. Porque para esas mentalidades, el ser inteligente, involucrado, comprometido y que enriquecía culturalmente a la sociedad era el terrorista de Estado. No solamente fue periodista, sino que se complementaba como escritor, filósofo, pedagogo y hasta político marxista.
“El grito del pueblo” sale de un semanario editado por el italiano Antonio Gransci. En estos escritos figuraban sus primero trabajos como político partidario y todas las noticias que representaban a las clases más bajas y necesitadas.
Hoy se puede decir que el nombre esta dedicado a Antonio Gransci, una de las mentes mas abiertas que tuvimos sobre la tierra y que los gobiernos dictatoriales borraron de la historia.
El apoyo de los comercios que se fueron prendiendo a la iniciativa, motivaron a que esta idea salga adelante. Hay que valorar que no es el mejor momento del país, y la situación financiera, puede que no sea la más propicia a invertir en publicidad. Seguía marchando por buen camino.
Todo era color de rosa hasta que faltaba uno de los temas principales. Un nombre, la frase, una oración o cualquier palabra que identifique ésta nueva iniciativa. El objetivo fundamental era que represente algo histórico, que sea en honor a alguien o sobre algún hecho del pasado.
Entre idas y venidas diferentes versiones pasaron en la tapa. Desde “La heredera de Rodolfo”, referida a Walsh, conmemorando a uno de los periodistas mas grande de la historia argentina y desaparecido durante la dictadura. A sonar en algún momento “La eternauta del pueblo”, haciendo alusión al comic creado por Héctor Oesterheld, guionista que no aparece desde 1977 durante el “Proceso de Reorganización Nacional”.
Mientras los días pasaban, cualquier frase podía estar a la cabeza de este nuevo emprendimiento cultural. Pero solamente una, era la que se llevaría todos los trofeos. Si bien sale de uno de los cerebros abiertos de la década del `40, su autor no es argentino. Como los dos muchachos nombrados anteriormente, este también fue una molestia para los gobiernos totalitarios. Porque para esas mentalidades, el ser inteligente, involucrado, comprometido y que enriquecía culturalmente a la sociedad era el terrorista de Estado. No solamente fue periodista, sino que se complementaba como escritor, filósofo, pedagogo y hasta político marxista.
“El grito del pueblo” sale de un semanario editado por el italiano Antonio Gransci. En estos escritos figuraban sus primero trabajos como político partidario y todas las noticias que representaban a las clases más bajas y necesitadas.
Hoy se puede decir que el nombre esta dedicado a Antonio Gransci, una de las mentes mas abiertas que tuvimos sobre la tierra y que los gobiernos dictatoriales borraron de la historia.
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